Y yo se amor que lo venis trabajando hace rato.. se que venis pidiendo FACILIDAD pero aun no lo estas pudiendo encarnar o por lo menos no como te gustaria..
Entonces ya sabes.. que NO NECESITAS MÁS INFORMACION, NO NECESITAS MOTIVACION..
Lo que si NECESITAS ES ORDEN INTERNO Y PENSAR Y DECIDIR COMO UNA REINA EMPRESARIA.
Por eso cree EL EVENTO MENTALIDAD DE EMPRESARIA.. y esta es la tercera edición presencial.
Antes de esto, ya hubo 3 ediciones online, donde mas de 150 mujeres dejaron de operar desde la duda, la sobrexigencia y el desorden, para empezar a sostener decisiones, ordenarse y crecer con mas estabilidad.
En este entrenamiento trabajamos con mi metologia: LAS 7 HERIDAS DE LA EMPRESARIA, para que el cambio sea de RAIZ.
Hacemos una ACTUALIZACION DE TU SISTEMA OPERATIVO! Pasamos de un samsung a un Iphone jajaja...
Vamos a trabajar con un manual de mentalidad de empresaria donde entendes y aplicas:
El entrenamiento es presencial, en Buenos Aires (zona oeste, Francisco Álvarez, en mi casa). Un espacio íntimo, cuidado, pensado para que puedas salir del automático y meterte de lleno en tu proceso sin distracciones.
Son 2 días intensivos: 23 y 24 de mayo, de 14 a 19 hs.
Y algo importante:.
Los cupos son limitados (35 LUGARES)
Vas a recibir tu manual de mentalidad empresaria (en formato digital para tenerlo siempre en tu celular), con los pasos claros para dejar de operar como venís operando.
Vamos a trabajar con:
– Ejercicios concretos
– Dinámicas profundas
– Trabajo grupal
– Espacios de integración real
Porque entender no alcanza.
Necesitás incorporarlo en el cuerpo y en tus decisiones.
Vamos a crear situaciones donde te vas a ver actuando distinto:
tomando decisiones más rápido, poniéndote límites, saliendo de tu forma automática de reaccionar.
También hay algo que no es menor:
No lo hacés sola.
Vas a estar rodeada de mujeres que están en la misma que vos. Que te van a entender y escuchar sin juicio.
y ese contexto si que empuja y sostiene.
Durante cada día vas a tener un break con merienda casera y saludable,
para sostener la energía y también para compartir, bajar, integrar.
Si venís, no es para “ver qué onda”.
Es para salir distinta. Con otra cabeza.
Con otra forma de decidir.
Y con un negocio que empieza a ordenarse desde ahí.
Te levantás y no arrancás el día corriendo ni apagando incendios.
No agarrás el celular con ansiedad a ver qué pasó con tu negocio.
Sabés qué tenés que hacer hoy, y eso te da calma.
Organizás tu día sin sentir que estás todo el tiempo llegando tarde a todo:
al trabajo, a tu casa, a vos.
Trabajás en bloques claros.
Cuando trabajás, trabajás en serio.
Y cuando cortás, cortás.
Podés estar con tus hijos, tu pareja o sola…
sin esa sensación constante de “debería estar haciendo algo más”. Lo disfrutas, con presencia y conexión real.
No estás con la cabeza partida en mil lugares.
Dejás de hacer todo sola.
Empezás a apoyarte: en tu equipo, en tu pareja, en otras personas.
No porque no puedas, sino porque entendés que así vivís mejor.
Te das espacios para vos sin culpa.
Entrenás, descansás, te cuidás, te desconectás.
Y no sentís que tu negocio se va a caer por eso.
Cuando trabajás, no estás 2 horas dudando qué hacer.
Vas directo a lo que sabés que genera movimiento: vender, comunicar, decidir.
Te mostrás más segura.
Decís lo que pensás.
Dejás de suavizar todo para caer bien.
Ponés límites en tu negocio y en tu vida:
con clientes, con tu familia, con vos misma.
No decís que sí a todo por compromiso.
Si un día estás más cansada o más sensible, no se derrumba todo.
Tu negocio ya no depende de tu estado emocional.
y lo maravilloso es que:
Dejás de tener meses caóticos o inestables.
Tu negocio se empieza a ordenar.
Los ingresos dejan de ser una montaña rusa.
Pero lo más fuerte:
Es que dejás de sentirte agotada todo el tiempo.
Dejás de vivir con presión.
Dejás de estar en deuda con vos.
Volvés a disfrutar lo que estás creando.
Y hay algo que cambia por completo:
Ya no estás sobreviviendo a tu negocio.
Estás liderando una vida que también te incluye a vos.
Pensando mucho, haciendo bastante,
pero sintiendo que no terminás de despegar.
O podés hacer algo distinto.
Meterte en un espacio donde dejes de repetir patrones
y empieces a operar como la mujer que decís que querés ser.
Esto no es cómodo.
Pero es necesario.
Si sentís que esto es para vos, no lo pienses tanto.
Porque ya sabés lo que pasa cuando dudás.